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domingo, 20 de marzo de 2011

Tehuanas
Unknowndomingo, 20 de marzo de 2011 0 comentarios

El Istmo de Tehuantepec es una región muy especial, diferente a todo  México. Las costumbres, su historia, su cultura y por ende su evolución han sido completamente diferentes al resto del estado de Oaxaca. Las personas ahí se caracterizan por tener una personalidad muy fuerte, las mujeres más; inclusive se ha llegado a decir que la sociedad se rige bajo un esquema de matriarcado.

Ésta foto fue tomada durante mi viaje por México junto con Ariel Cione, pueden ver otras fotografías de este viaje en mi Flickr. 

Tehuanas
Fotografía Digital
2008

lunes, 13 de julio de 2009

Viaje en el Sur de México (Parte IV)
Unknownlunes, 13 de julio de 2009 0 comentarios

Pues seguimos con nuestro viaje, y retomamos el recorrido en Catemaco, dónde no paramos de tomar fotografías de naturaleza y descubrir la inmensa cantidad de especies que hay en el lugar.
Como ya era tarde, y teníamos el plan de que pasar varios días en la península de Yucatán, pues decidimos apurar el paso, y emprendimos el recorrido ésa misma noche, Ariel tomó el volante del auto rumbo a Coatzacoalcos, para pasar la noche ahí y seguir nuestro camino al día siguiente.

A la mañana emprendimos nuestro recorrido de nuevo, con miras a llegar a Campeche para la noche, sin embargo teníamos ganas de aventura, y en nuestro GPS y en los mapas divisamos una carretera secundaria, que recorría toda la costa hasta Paraíso, pasando por Sánchez Magallanes un poblado franqueado por el Golfo de México y por la laguna de "El Carmen". Ariel y yo nos dispusimos a tomar fotografías en una isla de la laguna llamada "El Pajaral", que por lo que nos habían dicho, se llamaba así por la gran cantidad de especies de aves que posee, sin embargo nos llevamos una decepción al ver que no había nadie disponible para llevarnos hasta ahí en lancha, ésta sería una de las tantas más ocasiones que guardaríamos para el próximo viaje. Mientras nos lamentabamos, divisamos en un pequeño embarcadero unos pelicanos que pescaban en la laguna, y que se nos hizo una gran oportunidad que no podíamos dejar pasar; mientras hacíamos las fotografías tuvimos una agradable sorpresa de los niños que habitaban el pueblo, y salían de la escuela, que como todos los niños, demostraban su entusiasmo y alegría, cosa que es algo muy contagioso, y nos llenó a nosotros de energía para proseguir nuestro camino. Sin embargo la carretera nos deparaba algunas sorpresas, unas agradables y otras no tanto.

Mientras recorríamos ésta maravillosa ruta, íbamos divisando el cambio del color de la arena, de un café obscuro, a una arena de un color más claro; así como las aguas del Golfo de México se fueron tornando cada vez más turquesas, éso nos indicaba que cada vez nos acercábamos más a la Península. Disfrutábamos todo ésto, haciendo paradas intermitentes para tomar alguna fotografía cuando de repente, un sobresalto... el mar, había reclamado lo que era suyo, y la carretera había desaparecido. Ariel y yo nos quedamos petrificados, más de medio día de camino y nos encontrábamos con ésto, pensamos que sin duda ésto retrasaría muchísimo nuestro viaje, ya que tendríamos que volver por nuestros pasos, y llegaríamos al anochecer a Villahermosa, dónde tendríamos que dormir.
Cuando habíamos fotografiado ésto, y mientras no salíamos de nuestro asombro, disponiéndonos para volver, vimos a un motociclista al que le hicimos señas para que se detuviera. Al preguntarle de la carretera, nos dijo que estaba así desde hacía ya 2 años, gracias a los huracanes que pasaban por la zona, que sin embargo más partes de la carretera habían sido dañados, gracias a las lluvias que inundaron Villahermosa en el 2007. Al preguntarle si los pobladores no habían abierto una brecha, nos dijo que sí, y nos señalo un angosto camino entre las palmeras de coco de la zona, más nos advirtió, que como el pequeño camino pasaba por propiedades privadas, las familias habitantes, nos cobrarían una cuota de paso, que variaba entre los 5 y 10 pesos por propiedad. Ariel y yo, vimos nuestros bolsillos y vimos que no teníamos más de 30 pesos en los bolsillos; con éstos escasos pesos decidimos entrar en aquel pequeño camino. Al llegar a la primera propiedad, preguntamos que cuantas propiedades más deberíamos atravesar para retomar nuevamente la carretera, a lo que nos contestaron que deberíamos pasar por 3 propiedades más, y que nos cobrarían 5 pesos, a lo que Ariel y yo respiramos aliviados. Así seguimos nuestro camino de terracería, a la 3a propiedad, respiramos aliviados, sin embargo, unos metros más adelante, nos vimos con la sorpresa de que había otro "Check-Point", sin embargo, no había nadie que cobrara, por lo que decidimos pasar de largo como si nada, cuando volteamos, salía un muchacho corriendo y reclamandonos, pero lo único que pudo hacer fue lamentarse ya que nosotros habíamos retomado la carretera.

Así seguimos nuestro camino con el coche bastante empolvado, pero contentos de que no hubiésemos perdido 1 día de camino. Pasamos por la ciudad de Paraíso, y tomamos rumbo hacia Campeche, pero al pasar por Frontera, nos llamó la atención un letrero que decía "Pantanos de Centla" a lo que Ariel y yo, nos dispusimos a averiguar de que se trataba.
Recorrimos un tramo de la carretera Frontera-Jonuta, hasta llegar en donde se juntan los ríos Usumacinta, Grijalva y San Pedro. Ahí nos encontramos con un albergue que estaba cerrado, pero junto había unas pequeñas cabañas en dónde preguntamos y por unos 300 pesos, nos daban alojamiento. Decidimos que ahí dormiríamos, así que dejamos nuestro equipaje en el lugar y seguimos recorriendo un tramo de la carretera, sin embargo no fue mucho lo recorrido, ya que nos habían dicho que al atardecer nos podrían dar un paseo en lancha, para ver a las garzas, cormoranes y demás aves, llegar a anidar, y que era un espectáculo que no nos podríamos perder. Así fue, y debo decir que fue una experiencia increíble, el problema fue con las cámaras, ya que no pudimos tomar muchas fotos debido a que los árboles en dónde anidaban las aves, estaban bastante altos, y los flashes no llegaban. Sin embargo si pudimos tomar alguna foto que valiera la pena.

En la noche decidimos dar una pequeña cena y nos dispusimos a tomar algunas fotos nocturnas, del río, así como también a lo lejos se divisaba una tormenta, por lo que tratamos de sacar alguna foto de los rayos que caían en la lejanía, sin embargo no tuvimos mucho éxito. Fué una noche singular, ya que los mosquitos que había eran muchísimos, por lo que tuvimos que estar al aire libre con mucha humedad y un calor de unos 35º en la noche, con manga larga y pantalones, cosa no muy agradable, pero al fin y al cabo terminamos d hacer unas cuantas nocturnas y decidimos que era hora de tomar nuestro merecido descanso, para a la mañana siguiente salir de Tabasco y dirigirnos rumbo a la Península de Yucatán.

A la mañana siguiente, ya muy descansados y repuestos, nos encaminamos rumbo a Campeche, dónde planeabamos pasar la noche, sin embargo, en la carretera, nos detuvo una playa, que se veía muy bonita, cerca de Chompotón, así que decidimos bajarnos a tomar unas cuantas fotos. Mientras estabamos entretenidos, yo decidí que debía tomar algunas fotos de unos pelícanos en unos maderos que sobresalían del agua. Pero lo decidí hacer en B/N, por lo que tomé mi Canon analógica, y me metí al agua, estuve un buen rato sacando las fotos de dichos animalejos; cuando decidí que ya era suficiente, decidí volver, y cuando estaba a punto de llegar a la orila, una piedra me jugó una mala pasada, haciendo que me cayera de boca al agua, y que la cámara que había comprado en una casa de empeño, se estrellara en una piedra. Cuando me incorporé, noté que la cámara tenía el rollo de fuera, y que el lente, un 50 mm f1.8, estaba destrozado sin ningún cristal. Cosa que me entristeció mucho, ya que el rollo tenía buenas fotos, y también por la cámara, ya que me había salido muy barata. Sin embargo fué un momento de unas buenas risas y de la foto del recuerdo.
Seguimos nuestro camino después del percance, hasta llegar a Campeche, sin embargo, decidimos que era temprano para parar ahí, así que agarramos el mapa de las carreteras, y divisamos un camino que nos llevaba hasta la cosa, desde un pueblo llamado Pomuch, vimos una Isla que se llamaba Jaina, y en nuestro entender pensamos que sería un maravilloso lugar para tomar unas fotos del atardecer, así que tomamos el camino y empezamos a recorrerlo, sin embargo a los 30 minutos de haber tomado la terracería sufrimos un descalabro, que fué la rotura de una llanta, debido a que una piedra filosa se incrustó en ella, así que cambiamos rápidamente la llanta antes de que los mosquitos nos comieran vivos, y seguimos nuestro andar, pero cual fué la sorpresa de que ése camino era más tortuoso de lo que pensábamos y por lo tanto nuestros cálculos fueron muy muy malos, porque cuando llegamos a la costa, ya eran las 10 pm. y para colmo resultó que la Isla de Jaina, estaba cerrada, ya que era propiedad federal y no podíamos pasar. Divisamos que había una especie de estancia para turistas, pero también se encontraba cerrada, ya que al perecer se había convertido en una obra turística inconclusa por falta de recursos. Decidimos pasar la noche ahí, por lo que sacamos los tripiés y nos propusimos a tomar algunas fotos nocturnas del lugar, ya que era una especie de estero que daba una atmósfera bastante tétrica a dicho lugar. Después de ésto armamos la tienda de campaña y nos dispusimos a dormir.

Hasta aquí llega nuestro relato de éste recorrido por ahora, sin embargo pronto tendremos la próxima entrega.

viernes, 19 de junio de 2009

Viaje en el Sur de México (Parte III)
Unknownviernes, 19 de junio de 2009 0 comentarios

Siguendo con el recorrido por México, y como parte de diversificar este viaje, no solo desde mi punto de vista, le pedí a Ariel que escribiera los siguientes días, así que con su clásico estilo al redactar, ha escrito una entrada que deja más que satisfecho, así como las fotos que aparecerán, son de él.


Antes que nada quiero agradecerte Manuel por hacerme formar parte de este relato sobre nuestras aventuras en tu querida tierra. Voy a continuar la ruta despues de aquella noche en el Pico de Orizaba y añadir que el pico no se nos escapa la proxima vez, aunque tengamos que ir con Kalashnikovs, jaja...

El Orizaba era nuestro primer objetivo paisajistico puro en el viaje, la idea era agarrar el atardecer e intentar algunas nocturnas del pico. La carretera, los mapas, el GPS y mas que todo la ansiedad por llegar a un sitio propicio para hacer las fotos nos jugaron una mala pasada y luego de dar vueltas por los alrededores llegamos a un punto donde el Orizaba se veia lejano, no era la vista que hubiesemos querido, pero ya era tarde.. el sol ya habia caido y solo quedaba la posibilidad de alguna nocturna. Aquel pastor de ovejas que paso con su rebaño a unos 50 metros cuando estabamos preparando los tripodes y apuntando los objetivos, nos echo el ojo y se fue sin decir palabra, 20 minutos mas tarde marco terreno como cual perro orina en su arbol, dejando caer una lluvia de perdigones sobre nuestras cabezas, aún recuerdo el zumbido de aquellos plomos cortando el aire. Nos miramos con Manuel y no lo podiamos creer... la primer anécdota del viaje ya estaba escrita a fuego en el libro.

Aquella noche dormimos en el primer albergue que encontramos y a la mañana siguiente reemprendimos camino, quizas Orizaba merecia una noche mas, pero aún nos quedaba la posibilidad de fotografiarlo a la vuelta. Tomamos la carretera en direccion a Veracruz, la primer parada ocurrio a pie de carretera, habiamos avistado las primeras garzas en una laguna. Aquel fue el primer contacto con la fauna mexicana que luego a lo largo de todo el recorrido se fue enriqueciendo cada vez mas nos ibamos yendo al sur. En la laguna hicimos algunas fotos, fue dificil acortar la distacia con aquellas garzas, ni bien percibian la presencia humana echaban a volar, y no era plan de camuflarse, sabiamos que mas adelante encontrariamos mas. Entablamos conversación con algunos pescadores de la laguna para luego seguir el viaje. E aqui la segunda cagada (anecdota) del viaje, habiamos equivocado camino. Ja, nuestro amigo el GPS empezaba a hacer de las suyas. La idea era ir a El Tajín, pero el GPS nos llevó a Veracruz, eran 150 kilometros ida y vuelta.. se habian hecho las 3 de la tarde y teniamos que decidir, ir o dejarlo. Fuimos. Manuel se puso la chapa de piloto, y en menos que canta un gallo estabamos disfrutando de las maravillas precolombinas. El Tajin me dejo con la boca abierta, nos pegamos un lindo recorrido por toda la ciudad, afotamos sin descanso durante un par de horas y volvimos en direccion Veracruz, ibamos a hacer noche alli pero aun estabamos con hambre de fotos, asi que seguimos un tramo mas, Manuel parecia Schummager aquel dia. Era la hora del atardecer y paramos en un pueblo costero. Caminamos buen rato por la costa para alejarnos de la civilizacion y encontramos un buen sitio para inmortalizar aquel ocaso. Llegamos bien esta vez y tuvimos tiempo de hacer buenas tomas. Aquella noche dormimos en San Andres Tuxtla.

A la mañana siguiente tuve que despertarlo a almuadazos a Schummager, pero merecio la pena el madrugón... emprendimos camino hacia la laguna de Catemaco, pero en el trayecto hicimos varias paradas, la mas interesante fue en el salto de Eyipantla. Recuerdo que estabamos mojándonos bajo la cascada, intentando inmortalizar la grandeza de aquel salto, cuando de repente aparecio un personaje como si sacado de la pelicula Apocalipto de Mell Gibson se tratase, cruzando los rápidos debajo de la cascada con su red de pesca y mostrando sus habilidades a la vieja usanza. Yo no salia de mi asombro, no podia creer mis ojos en aquel momento, sabia que ahí habia una buena foto. Gatillamos a mas no poder mil y una fotos. Luego de un buen plato de comida VERY CHILLY nos dirigimos a Catemaco, mi cuate sabia que ahi habia foto, él ya habia estado anteriormente, me habia comentado algo sobre los monos en una isla de la laguna, pero yo ya estaba contento con los resultados en la cascada.

La laguna se presento ante mis ojos como el paraiso en la tierra, hicimos un mini tour en lancha que fue tan intenso como revelador, descubrimos al menos 5 especies de aves, en tan solo 20 minutos que duro el paseo. Entre ellas, Cormoranes, los cuales estaban pescando justo al lado nuestro con su peculiar estilo Buzo, Garzas de todos los tamaños, Pelicanos y por ultimo una pareja de pájaros que no se como se llaman, pero que se pusieron a hacer Ñaca-Ñaca para la foto, jajaja. Como broche de oro aquella noche nos pegamos una buena cena a orillas de la laguna, suena romantico , no? hasta nos cantaron unos mariachis, jajaja.



Con ésto queda la tercera entrega de éste maravillos viaje por mi país, en dónde descubrimos la gran diversidad tanto paisajística como de fauna y culutral que existe en México.
La próxima entrega, la siguiente semana.

Un Saludo!

jueves, 4 de junio de 2009

Viaje en el Sur de México (Parte II)
Unknownjueves, 4 de junio de 2009 0 comentarios

Antes de empezar el recorrido, quisiera decir lo que decidimos llevar para el viaje, ya que en sí, serían 2 semanas completas en dónde estaríamos en carretera, sin saber en dónde nos alojaríamos, o en dónde estaríamos al día siguiente, había un esbozo de ruta, pero la mayor parte era con ése sentido de aventura que tenemos los jóvenes, así que no pensamos siquiera en hacer una reservación de hostal u otra cosa.
Decidimos que sería fundamental una tienda de campaña, por cualquier eventualidad que pudiéramos tener, así como sleeping bags, y provisiones (galletas, y agua en su mayor parte jeje), también decidí comprar un GPS Garmin, que sirvió a la perfección (bueno... no tanto, por los mapas, que no estaban bien trazados unos, y en las ciudades por lo general, hacía que nos metiéramos en calles que eran en contrasentido y ése tipo de cosas).
Nuestro equipo fotográfico fué bastante amplio, ya que constaba de 3 cámaras reflex (al final quedaron sólo 2), y una de formato medio; 11 lentes, de los cuáles 1 también tuvo un percance.
Ariel llevaba su Nikon D200, con sus respectivos lentes (un 50mm f1.4, un 70-200 f2.8, un 14-24 f2.8!!! y un 28-105 f5.6 macro). Yo por mi parte llevaba mi Canon 5D, con sus lentes (50 mm f1.4, 70-200 f2.8, 12-24mm f4-5.6 y un 24-105mm f4) también llevaba una reflex analógica que había comprado hace unos días de 2a mano, una Canon EOS 1000F N, con un 50mm 1.8; así como también disponíamos de una Hasselblad 500, con un 50mm 1.4 Carl Seizz (una hermosura de cámara). Hay una foto del equipo, el problema es que está tomada con analógica, y tengo que escanear el negativo, trataré de ponerla en unos días.
Con ésto nos decidimos a recorrer el sur de México, y a dónde sus aires nos llevaran.

Pues empezamos nuestro recorrido.
Ariel llegó a la Ciudad de México el 1 de Septiembre, pasamos la noche ahí, para descansar, y emprendimos al día siguiente nuestro recorrido, empezando por la Ciudad de Puebla. Fue un día un tanto agetreado, ya que a la salida del DF, hubo congestionamiento, e hicimos como 2 horas en lograr salir hasta la caseta de cobro, donde ya era más fluida la circulación. Para cuando llegamos a Puebla ya era la hora de la comida, así que decidimos alimentarnos de unos deliciosos tacos árabes, justo enfrente de la catedral de ésa ciudad. Recorrimos un rato el centro histórico y obtuvimos algunas fotos interesantes.

Al rededor de las 5 pm, decidimos seguir con nuestro camino, rumbo hacía Veracruz, para ver que se podía captar del "Pico de Orizaba", ahí tuvimos una sorpresa al ver que las nubes cubrían el volcán, pero aún así decidimos subir a un pequeño monte, y desde ahí tomar unas nocturnas del Pico, se puede ver en la foto que el volcán es el que está detrás, al frente se ve el cerro de la Estrella. Pensábamos quedarnos ahí hasta en la noche, pero estábamos muy entretenidos tomando las fotos y charlando un rato, cuando de pronto oímos unos disparos de escopeta que nos pasaron por encima de nuestras cabezas, así que decidimos bajarnos de ahí lo más pronto posible. Por lo que seguimos nuestro rumbo al Puerto de Veracruz en dónde decidimos pasar la noche.














































martes, 19 de mayo de 2009

Viaje en el Sur de México
Unknownmartes, 19 de mayo de 2009 1 comentarios

El año pasado, en el mes de Septiembre, realizé un viaje con Ariel Cione, fotógrafo argentino, residente en Irlanda y gran amigo, recorriendo el sur de México, un viaje que aparte de haber sido muy interesante y enriquecedor, fué un viaje que me hizo ver la gran cantidad de tesoros que tiene mi país, y que por éste medio aprendí a amarlo en verdad.
El viaje duró 2 semanas, las cuáles estuvieron llenas de gente, paisajes, muchísima carretera, pero sobre todo, de un buen compañero de viaje. Recorrimos más de 5 mil kilómetros, por las carreteras mexicanas. Conocimos lugares que poca gente ha tenido la fortuna de ver, y que por lo mismo nos sentimos muy afortunados de poderlo haber hecho.

En ésta entrada, pretendo relatar un tanto nuestro viaje, contando un tanto anécdotas que nos sucedieron en nuestro recorrido, así como también poner las fotos que pudimos tomar durante el recorrido.

Como ya dije anteriormente, fueron más de 5 mil kilómetros, haciendo un total de 8 estados de la república, México D.F, Puebla, Veracruz, Tabasco, Campeche, Yucatán, Quintana Roo, Chiapas y Oaxaca pasando por las principales ciudades de éstos estados, así como estando en la frontera con Guatemala, en el Rio Usumacinta.

En el mapa se puede apreciar con la línea roja, la ruta que seguimos a lo largo de las 2 semanas que duró nuestro viaje. Se puede apreciar que hay partes en dónde se "sale de ruta", y es que en ésos lugares, tomamos caminos de terracería o carreteras terciarias para alcanzar la costa.

La próxima semana, empezaremos el recorrido en la Ciudad de México que fué dónde llegó Ariel de Irlanda con conexión con Estados Unidos.

Un Saludo!