Caminaba con unos amigos, teníamos hambre, y la vimos, ésa exquisita churrería en dónde ya es legendario su chocolate. Nos detuvimos, concensamos, y nos metimos. Mexicano, Español y Frances, los 3 tipos... varían en la dulzura, pero son igual de espesos. Gran charla, y con variados temas, sin embargo, la premura de ir a clases nos ganó, decidimos salir para encaminarnos a ésa aula donde todo transcurre en un mar de letras.
Al salir, lo vi, me llamó la atención la cantidad de aceite que hervía, y el hombre que se ha de pasar cuando menos toda la mañana frente a ésa ventana sucia, entre el vapor que despide el oláceo y el calor que de ahí se genera.
Así transcurrió entre chocolate y aceite otro día más en la Ciudad de México.
Al salir, lo vi, me llamó la atención la cantidad de aceite que hervía, y el hombre que se ha de pasar cuando menos toda la mañana frente a ésa ventana sucia, entre el vapor que despide el oláceo y el calor que de ahí se genera.
Así transcurrió entre chocolate y aceite otro día más en la Ciudad de México.
la luz es muy hermosa
ResponderEliminarsería padre que regresaras por mas fotos